Desde hace años, el fenómeno de los crop circles atrae a un cierto tipo de figuras públicas: conferenciantes, “alertadores”, contactados autoproclamados… y muy a menudo ocurre el mismo desvío:
el tema inicial son las formas en los campos -
pero el tema final son ellos.
En lugar de hablar de fechas, lugares, fotos originales, observaciones de campo, elementos verificables y cruces serios, se pasa rápidamente al registro del “yo, yo, yo”. Los crop circles se convierten en un decorado; el escenario principal ya no es el fenómeno, sino la persona que lo cuenta. Y con tantos relatos espectaculares, “revelaciones” y certezas inamovibles, se obtiene algo impresionante… pero casi imposible de verificar.
Mientras tanto, los dossiers sólidos quedan en la sombra. Se evitan los casos demasiado bien documentados, se esquivan las investigaciones de campo, se borran los matices y a veces se invierten los papeles:
- formaciones burdas se convierten de repente en “mensajes muy sofisticados”,
- mientras que casos correctamente documentados se rebajan a simples “bromas con tablas”, como sucede con la Abeja, el ejemplo perfecto.
A veces es simplemente una manera de proteger un relato personal, pero otras veces es claramente una voluntad de obstaculizar. Si los hechos molestan, se deforman un poco… o no se mencionan. En cambio, existe otra forma de observar el fenómeno: dejándolo en el centro de la escena, con los personajes en segundo plano.
No hace falta una postura mística ni una misión cósmica. Solo:
- documentos de época,
- observaciones de campo,
- elementos verificables,
- cruces serios,
- y la honestidad de decir: “aquí aún no lo sabemos”.
Eso es lo que intentamos hacer con años de observaciones en los campos, fotos, vídeos, notas tomadas in situ y la paciente comparación de todo ese material con otras fuentes. No es tan espectacular como un relato “fuera del tiempo”, pero al menos permite discutir, verificar, debatir, completar y corregir.
El problema recurrente del culto a la personalidad es que distorsiona todo desde el principio: cuando todo gira alrededor de una cara o un nombre, la prioridad ya no es comprender el fenómeno, sino preservar – o construir – una imagen. Se selecciona lo que sirve al personaje y se descarta lo que podría contradecirlo. Pero como la historia tiene memoria, las cosas se recolocan tarde o temprano.
Para el público, no es fácil – especialmente hoy, con millones de youtubers y creadores de contenido. El internauta, en esa inmensidad, se apega a una voz, a una presencia familiar, a un estilo. Y uno acaba confundiendo:
- “lo conozco bien, lo escucho a menudo”
con
- “lo que dice debe de ser fiable”.
En el fondo, la verdadera pregunta es: ¿qué buscamos realmente?
- ¿compañía a través de una pantalla, un “héroe” a seguir episodio tras episodio?
- ¿o elementos concretos para comprender el fenómeno, su historia, sus símbolos y quizá detectar la presencia de una inteligencia exótica que intenta dialogar con nosotros?
Si elegimos la segunda opción, el culto a la personalidad se convierte en una señal de alarma: sabemos que el tema – los crop circles mismos – va a desaparecer detrás del decorado. Puede que hayáis pasado un buen momento de entretenimiento, con los auriculares Bluetooth puestos mientras cocinabais – sí, seguramente más interesante que el flujo de malas noticias de la gran pantalla negra del salón.
Pero, al contrario, mostrar las fuentes, explicar el método, aceptar las zonas de sombra y las preguntas sin respuesta permite reunir las piezas de un rompecabezas que merece algo mejor que servir de trampolín para algunas carreras personales. Habrá que concentrarse un poco y probablemente quedarse frente a la pantalla para seguir el razonamiento propuesto. Porque vamos a salir del terreno del entretenimiento. Habrá temas totalmente nuevos – y muchos. Al final, los crop circles nos conducen a descubrir nuestro propio mundo, ese que se supone que ya conocemos. Como habéis visto una y otra vez en estas páginas, habéis podido descubrir la fuerza del lodging y sus efectos en los trigales, aunque ya conocíais el fenómeno de la “verse”. Y algunos habéis descubierto que nuestro Sol sigue sus propios ciclos allá arriba, y que sigue siendo un tema central para cualquier civilización que lo observe.
Anne L.
Noviembre 2025